¿Cómo evangelizar efectivamente?

¿Cómo evangelizar efectivamente?

Por: Carlos Maysonet | Tiempo de lectura 10-15 minutos
La evangelización efectiva no se trata de ganar discusiones ni de usar técnicas persuasivas. Se trata de proclamar fielmente el evangelio de Jesucristo, confiando en que Dios es quien transforma los corazones. Para compartir las buenas noticias de manera eficaz, debemos comenzar con una comprensión correcta de quién es Dios y construir desde ahí.

Punto 1: ¿Quién es Dios? La Base de la Evangelización Bíblica

El evangelio no comienza con la humanidad, sino con Dios. Para presentar el evangelio correctamente, primero debemos establecer quién es Dios:
Dios es Santo, Justo y Creador

Dios creó todas las cosas (Génesis 1:1). No es un ser distante o indiferente, sino el soberano gobernante del universo. Como tal, es absolutamente santo (Isaías 6:3) y justo (Salmo
89:14).

Esto significa que Dios no puede ignorar el pecado ni comprometer Su justicia. Aquí es donde la evangelización comienza a volverse incómoda, porque el mundo moderno quiere un dios hecho a su medida, no al Dios de la Biblia.

Dios es Amor, pero Su Amor No Anula Su Justicia
Muchos quieren hablar del amor de Dios sin mencionar Su santidad y justicia. Sin embargo, la Escritura nos muestra que el amor de Dios no contradice Su santidad; más bien, en Su amor, Dios provee una solución para el problema del pecado sin violar Su justicia.

Aplicaciones Prácticas:
  • No temas hablar de la santidad de Dios. Si las personas no entienden quién es Dios, no verán su necesidad de salvación.
  • Usa la Escritura para mostrar la realidad del carácter de Dios (Ejemplo: Éxodo 34:6-7, Romanos 1:18-20).

Punto 2: ¿Quiénes Somos? Nuestra Condición Ante Dios

Una vez que establecemos quién es Dios, debemos ayudar a las personas a comprender quiénes son realmente delante de Él.

No Somos Buenos por Naturaleza
La sociedad enseña que las personas son básicamente buenas y que solo necesitan educación o superación personal. Sin embargo, la Biblia revela una verdad diferente: nuestra naturaleza está corrompida por el pecado.

Romanos 3:10-12 declara: "No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios." Efesios 2:1-3 nos describe como espiritualmente muertos, siguiendo los deseos de la carne y bajo la ira de Dios. Aceptar esta realidad es difícil, pero esencial para que alguien reconozca su necesidad de Cristo.

Estamos Perdidos y Bajo Condenación
El pecado no es solo una debilidad o un error, sino una rebelión contra un Dios santo. Como resultado, estamos bajo condenación (Juan 3:36).

Aplicaciones Prácticas:
  • No endulces el mensaje; predica la verdad con humildad y amor.
  • Usa la ley de Dios (Éxodo 20) para mostrar cómo todos hemos fallado.
  • Recuerda que solo en Cristo encontramos esperanza y redención.

Punto 3: La Necesidad de un Salvador – Solo Cristo Puede Salvarnos

Jesús es la Única Esperanza
El pecado nos separa de Dios y nos deja sin esperanza en nuestras propias fuerzas. Ninguna buena obra, esfuerzo religioso o mérito personal puede salvarnos. Pero Dios, en Su misericordia, envió a Su Hijo, Jesucristo, para rescatar a los pecadores.

Cristo vivió una vida perfecta, murió en la cruz en nuestro lugar y resucitó al tercer día, venciendo el pecado y la muerte. La salvación no es por obras, sino por la gracia de Dios mediante la fe en Cristo (Efesios 2:8-9). Él es el único mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5), y Su sacrificio satisface completamente la justicia de Dios, garantizando el perdón y la reconciliación.

Arrepentimiento y Fe
El evangelio exige una respuesta: arrepentirse y creer (Marcos 1:15). El arrepentimiento no es solo sentir remordimiento, sino apartarse del pecado y volverse a Dios. Creer significa confiar completamente en Cristo para la salvación, abandonando toda confianza en nuestras obras.

Aplicaciones Prácticas:
  • Explica claramente que el arrepentimiento implica un cambio real de vida, no solo emociones pasajeras.
  • Ora por aquellos con quienes compartes el evangelio; la salvación es una obra soberana de Dios.

Conclusión

Evangelizar no se trata de ganar debates ni de presentar argumentos irresistibles. Más bien, se trata de proclamar fielmente el evangelio de Jesucristo y confiar en que Dios transforma los corazones. La salvación no depende de nuestra elocuencia o persuasión, sino del poder del Espíritu Santo obrando a través de la Palabra. Como creyentes, estamos llamados a ser testigos fieles, compartiendo el mensaje de la cruz con amor, humildad y claridad.

Llamado a la acción
  1. Estudia la Biblia para conocer más profundamente el carácter de Dios y la doctrina del evangelio.
  2. Ora por oportunidades para compartir el evangelio con otros y por corazones receptivos.
  3. Comparte el evangelio con claridad y fidelidad, confiando en que Dios es quien salva.

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